Música para el viernes: The Carpet Crawlers – Genesis

27 noviembre, 2009 por rael Dejar una respuesta »

Inauguramos sección!

A partir de ahora, todos los viernes propondré la canción que ha marcado mi semana o que simplemente, he estado escuchando estos días. Yo normalmente cada semana escucho un tipo de música, porque excepto el reggaeton o como coño se escriba, me gusta todo tipo de música. De todos modos, mi género es el Rock Sinfónico y el Rock Progresivo; y mi grupo Pink Floyd.

La música la llevo en los genes, sólo hay que escuchar el podcast de mi padre para conocer la música con la que he crecido y entender la pasión por la música que llevo en la sangre. Y también la llevo en el nombre, puesto que mis padres me pusieron de nombre Rael, que es el protagonista de una historia creada por Peter Gabriel (cantante preferido de mi madre y de mi padre) cuando estaba en en Genesis para el disco The Lamb Lies Down on Broadway - El Cordero Se Acuesta en Broadway).

Por ese motivo, no se me ocurre otra forma mejor de comenzar esta sección con la canción The Carpet Crawlers del disco que, en cierta parte, también es mi comienzo.

La historia, escrita por Peter Gabriel en el 1974, 13 años antes de que naciera, es la siguiente.

Mantén tus dedos fuera de mi ojo. Mientras escribo, me gusta mirar las mariposas de vidrio que hay alrededor de todas las paredes. La gente en mi memoria están prendidos con alfileres a eventos que no recuerdo muy bien, pero estoy escribiendo uno para verlo desmenuzarse, descomponerse y alimentar otra clase de vida. El evento en cuestión es material completamente biodegradable y categorizado como 'Rael'. Rael me odia, a mí me gusta Rael, -sí, aún las avestruces tienen sentimientos, pero nuestra relación es algo con lo que ambos estamos aprendiendo a vivir. A Rael le gusta un buen rato, a mi me gusta una buena rima, pero no me verán directamente más -él odia que yo esté en los alrededores. Así que, si esta historia no se entiende, yo podría echar una mano, (¿ustedes entienden?) (eso es que la rima es planeada, tontos).

La flameante aguja salta hacia lo rojo. New York sale arrastrado de su cama. Los invitados cansados son convidados a abandonar el calor del teatro de toda la noche, habiendo dormido sobre películas que otros sólo sueñan. Los extras que no han sido pagados perturban el Dormido Broadway. CAMINE a la izquierda NO CAMINE a la derecha: en Broadway las direcciones no se ven tan brillantes. Autofantasmas mantienen el paso para la carrera de móviles de los taxistas tempraneros.

Suficiente de esto -nuestro héroe sube por las escaleras del metro hacia la luz del día. Detrás de su chaqueta de cuero tiene una pistola spray que ha dejado el mensaje R-A-E-L en letras grandes sobre la pared de bajada. Puede no significar mucho para tí pero para Rael es parte del proceso que lleva a 'hacer un nombre por tí mismo'. Cuando tu no eres ni un Puertorriqueño de raza pura la vida se vuelve difícil, y sale a relucir lo más fuerte de tí.

Con ojeadas casuales hacia los lados a lo largo de la calle, él chequea el movimiento en el vapor buscando obstrucción potencial. Sin ver ninguna, cruza a grandes trancos la acera, pasa la droguería siendo removida la santamaría para revelar la sonrisa de la muchacha de la pasta de dientes, pasa las damas de la noche y pasa el patrullero Frank Leonovich (48, casado, dos hijos) quien está parado en la entrada de la tienda de pelucas. El patrullero Leonovich mira a Rael de la misma forma que otros patrulleros lo miran, y Rael sólo esconde que está escondiendo algo. Mientras tanto desde fuera del vapor un cordero yace. Este cordero no tiene nada que ver con Rael, o con ningún otro cordero -sólo yace en Broadway.

El cielo está cubierto y mientras Rael mira hacia atrás una nube oscura está decendiendo como un globo en Times Square. Se posa en el suelo y toma la forma de una superficie lisa de bordes duros, la cual se solidifica y extiende hacia el Este y Oeste a lo largo de la Calle 47 y llegando hasta el cielo oscuro. Mientras la pared levanta su tensión se vuelve una pantalla que muestra en tres dimensiones lo que había existido al otro lado tan sólo un momento antes. La imagen flamea y entonces se resquebraja como arcilla pintada y la pared se mueve hacia adelante silenciosamente, absorbiendo todo a su paso. Los confiados Neoyorquinos están aparentemente ciegos ante lo que está sucediendo.

Rael empieza a correr hacia Columbus Circle. Cada vez que se atreve a echar un vistazo, la pared se ha movido otra cuadra. En el momento en que piensa que está manteniendo su distancia de la pared, el viento sopla fuerte y frío disminuyendo su velocidad. El viento aumenta, seca la mojada calle y recoge el polvo de la superficie, arrojándolo a la cara de Rael. Más y más polvo es levantado por el viento y comienza a sedimentarse sobre la piel y la ropa de Rael, haciendo una capa sólida que lo lleva gradualmente a una inmovilidad espantosa. Un pato sentado.

El momento del impacto irrumpe en el silencio y en rugido de sonido, el segundo final es prolongado en un mundo de ecos como si el concreto y la arcilla de Broadway mismo estuviera reviviendo sus memorias. La última gran marcha pasa. El hombre de las noticias se halla débil como un lloriqueo mientras audiencia y evento son atados como uno solo. Bing Crosby (canta) "Tú no tienes que sentir dolor para cantar el blues, no tienes que (holla) -no tienes que sentir nada en tu collar de dólares." Martin Luther King grita "¡Todos canten!" y tañe la gran y vieja campana de la libertad. Leary, cansado de su celda de prisión, camina en el cielo, habla en el infierno. J.F.K. da el Okey para dispararnos, sorbiendo Naranja Julius y Limón Brutus. El vaquero con el pecho descubierto (adorna) doblemente al triple campeón. ¿Quién necesita Medicare y la tarifa de 35¢ cuando Fred Astaire y Ginger Rogers están bailando a través del aire? Desde los estereotipos de Broadway Melody la banda regresa a 'Stars and Stripes' trayendo una lágrima al que hace brillar la luna, quien ha estado derramando su espíritu desde el silencio ilegal. El corredor de empeños limpia el ruidoso cajón para guardar dinero y agarra su afortunado billete de un dólar. Entonces el desmayo.

Rael recupera el conocimiento en alguna media luz almizclera. El está tibiamente envuelto en alguna clase de capuyo. El único sonido que puede oir es agua goteando, la cual parece ser el origen de la flameante luz pálida. El piensa que debe estar en alguna clase de cueva -o tumba lunática, o catacumba, o cáscara de huevo esperando caer desde el hueso de las entrañas. Cualquier cosa que sea, se siente sereno, muy limpio y contento como un muñeco bien cuidado con agua caliente en su panza, entonces ¿por qué preocuparse por saber qué significa? Resignándose a lo desconocido es arrastrado hacia el sueño.

Se levanta con un sudor frío y un fuerte apremio por vomitar. No hay señales del capuyo y no puede ver más de la cueva alrededor suyo. Hay mucha más del agua brillante goteando del techo y estalactitas y estalagmitas están formándose y descomponiéndose a una velocidad increible a todo su alrededor. A medida que el miedo y el sobresalto se registran, él se asegura a sí mismo que el autocontrol le proporcionará algo de seguridad, pero su pensamiento es abandonado a medida que las estalactitas y estalagmitas se entrelazan en una posición fija, formando una jaula cuyas barras están moviéndose hacia él. En un momento hay un destello de luz y él ve una red infinita de jaulas todas amarradas por un material parecido a una cuerda. Mientras las barras rocosas presionan el cuerpo de Rael, él ve a su hemano John fuera, mirando hacia adentro. La cara de John está inmóvil a pesar de los gritos de ayuda, pero en su expresión vacía una gota de sangre se forma y corre por su mejilla. Entonces él se va calmadamente dejando a Rael enfrentarse a los dolores que empiezan a cubrir su cuerpo. Sin embargo, justo mientras John se pierde de vista la jaula de disuelve y Rael queda dando vueltas como un trompo.

Cuando toda esta revolución llega a su fin, se sienta en un piso sumamente pulido, mientras su vértigo se desvanece. Es un vacío pasillo moderno y la vendedora de muñecas de sueños está sentada en la mesa de recepción. Sin preguntar comienza con su discurso: "Esta es la Gran Marcha de Empaquetamiento sin vida, aquellos a quienes usted está a punto de ver están todos metidos en servicio, excepto por una pequeña cantidad de nuestro nuevo producto, en la segunda galería. Es toda la provisión requerida para cubrir los arreglos existentes de la empresa. Diferentes tandas son distribuidas a los operadores de área, y hay abundantes oportunidades para el gran inversionista. Ellas se extienden desde el costoso acondicionado a cuidados hasta el más razonable desnutrido. Nosotros encontramos aquí que a las miradas de todos les convienen ellos. Excepto por el bajo mercado de desnutridos, cada uno viene con una garantía de nacimiento exitoso e infancia sin problemas. Hay, sin embargo, sólo una pequeña cantidad de potencial de selección variable -no muy lejos del diferencial de la media. Usted ve, el techo ha predeterminado los límites de acción de cualquier grupo de paquetes, pero los indivíduos pueden salirse del camino si sus diversiones son contrabalanceadas por otros."

Mientras merodea a lo largo de la línea de paquetes, Rael nota una familiaridad en algunas de sus caras. El finalmente se encuentra con algunos miembros de su antigua pandilla y se preocupa por su propia seguridad. Corriendo fuera del piso de la fábrica, alcanza a ver a su hermano John con un número 9 estampado en la parte posterior de su cabeza.

Nadie parece emprender la persecusión, y con las caras familiares frescas en su mente procede a reconstruir su antigua vida, encima de la tierra -Demasiado tiempo era una cosa que no necesitaba, así que solía recortarlo con un poco de velocidad. Estaba en mejores circunstancias muerto que lento en la cabeza. Su mamá y papá habían dado un paseo montados en su espalda, así que se fue muy rápido para unirse a La Cuadrilla. Sólo después de un embrujo en el reformatorio de Pontiac le fue dado respeto en la pandilla. Ahora, caminando de regreso a casa después de una redada, él estaba acariciando un puercoespín durmiente. Esa noche él imaginó la remoción de su peludo corazón y con el acompañamiento de música muy romántica lo veía siendo afeitado por una hojilla de acero inoxidable hasta quedar liso. El palpitante órgano rojo cereza fue devuelto a su lugar legítimo y empezó a latir más fuertemente a medida que guiaba a nuestro héroe, descontado tiempo, a través de su primer encuentro romántico.

El regresa de sus memorias confundidas al pasaje donde estaba previamente atorado. Esta vez dscubre un largo corredor alfombrado. Las paredes están pintadas de rojo ocre y están marcadas por insignias extrañas, algunas que se ven como una diana, otras de pájaros y botes. Más abajo en el corredor, puede ver alguna gente; todos arrodillándose. Con suspiros quebrados y murmullos ellos luchan, en su cámara lenta para moverse hacia una puerta de madera al final. Habiendo visto sólo los cuerpos inanimados en la Gran Marcha de Empaquetamiento sin vida, Rael se apresura para hablar con ellos.

"¿Qué sucede?" el grita a un monje refunfuñón, quien disimula un bostezo y responde "Falta mucho tiempo para el alba." Un reptil con forma de esfinge lo llama por su nombre diciendo "No le preguntes, el monje esta borracho. Cada uno de nosotros está tratando de alcanzar la parte de arriba de las escaleras, una salida nos esperará allá." Sin preguntar cómo puede moverse libremente, nuestro héroe atraviesa audazmente la puerta. Detrás de una mesa llena de comida, está una escalera espiral que sube al techo.

En la parte superior de las escaleras encuentra una habitación. Es casi un hemisferio con muchísimas puertas a lo largo de toda su circunferencia. Hay una gran multitud, amontonados en varios grupos. De la gritería, Rael se entera de que hay 32 puertas, pero sólo una lleva afuera. Sus voces se vuelven más fuertes y más fuertes hasta que Rael grita "¡Cállense!" Hay un silencio momentáneo y entonces se encuentra como el foco ya que ellos dirigen su consejo y órdenes a su recién encontrado recluta. Criado en la basura, alimentado de ceniza el maestro del rompecabezas tiene que moverse más rápido. Rael observa un rincón callado y se apresura hacia él. Se para cerca de una mujer de mediana edad con piel muy pálida quien está calladamente hablando sí. El descubre que ella es ciega y está pidiendo un guía "¿De qué sirve un guía si no tiene a dónde ir?" pregunta Rael. "Tengo un lugar a dónde ir," ella responde "si me llevas a través del ruido, te enseñaré. Soy una criatura de las cavernas y sigo la dirección en que soplan las brisas."

El la guía a través de la habitación y abandonan la multitud, quienes despiden su partida con seguridad de que va a fracazar. Cuando atraviesan la puerta, la mujer lleva a Rael bajando por el tunel. La luz de la habitación pronto se desvanece y a pesar del paso confiado de ella Rael a menudo tropieza en la oscuridad.

Después de una larga caminata llagan a lo que Rael considera una gran cueva redonda, y ella habla por segunda vez pidiéndole que se siente. Se siente como un frío trono de piedra.

"Rael, siéntate aquí. Ellos vendrán pronto por tí. No tengas miedo." Y sin explicar nada más se disipa. El enfrenta su miedo de nuevo.

Un tunel es iluminado a su izquierda, y él comienza a sacudirse. A medida que se vuelve más brillante, oye un zumbido no metálico. La luz se está volviendo dolorosamente brillante, reflejándose como blanco en las paredes hasta que su visión se pierde en una especie de ceguera de la nieve. Siente pánico, tantea a su alrededor buscando una piedra y la lanza al punto más brillante. El sonido de vidrio rompiéndose hace eco por todos lados de la cueva.

A medida que su visión es restituida alcanza a ver dos globos dorados de aproximadamente un pie de diámetro alejandose revoloteando por el tunel. Cuando desaparecen, un resonante crujido se seca () a través del techo, y éste cae a todo su alrededor. Nuestro héroe está atrapado una vez más.

"Esta es" él piensa, fallando al intentar mover alguna de las rocas caídas. No hay mucho espectáculo para un creole (criollo) subterráneo a medida que camina a través de las puertas de Sheol. "Yo hubiera preferido haber sido expelido en mil pedazos en el espacio, o llenado con helio y flotado sobre un mausoleo. Esta no es manera de pagar mis últimas deudas nostálgicas. De cualquier forma estoy fuera de las manos de ningún embalsamador pervertido haciendo su interpretación de cómo debo lucir, rellenando mis mejillas con su algodón."

Exhausto por toda esta conjetura, nuestro héroe consigue la oportunidad de su vida de conocer a su héroe: La Muerte. La Muerte tiene puesto un disfraz ligero, lo hizo ella misma. Lo llama el "Anestesista Sobrenatural." A La Muerte le gusta conocer gente y quiere viajar. La Muerte se acerca a Rael con su frasco de tabaco, echa una boconada, y parece alejarse contenta a la pared.

Rael se toca su cara para confirmar que aún está vivo. Descarta a La Muerte como una ilusión, pero nota una esencia almizclera flotando en el aire. Se mueve al rincón donde la esencia es más fuerte, descubriendo una grieta en la piedra a través de la cual está entrando. El trata de mover las piedras y finalmente abre un hueco suficientemente grande para ser atravesado a gatas. El perfume es aún más fuerte del otro lado y se dispone a encontrar su origen, con una energía recién encontrada.

Finalmente llega hasta una muy ornamentada piscina de agua rosada. Está profusamente decorada con incrustaciones en oro. Las paredes alrededor de la piscina están cubiertas con terciopelo color castaño del cual está creciendo madreselva. De la bruma sobre el agua vienen una serie de rizos. Tres criaturas como serpientes están nadando hacia Rael. Cada criatura reptiliana tiene la diminuta cabeza y pechos de una preciosa mujer. Su horror se vuelve apasionamiento a medida que sus suave ojos verdes muestran su bienvenida. Las Lamia lo invitan a saborear el agua dulce y el entra rápidamente a la piscina. Tan pronto como él traga un poco de líquido, una pálida luminiscencia azul gotea de su piel. Las Lamia lamen el líquido; muy delicadas a medida que comienza, con cada nuevo contacto él siente la necesidad de dar más y más. Ellas soban su carne hasta que sus huesos parecen derretirse, y cuando siente que no puede ir más allá, mordisquean su cuerpo. Tomando la primera gota de su sangre, sus ojos se ennegrecen y sus cuerpos son sacudidos. Aturdido por la pasión desvalida él observa mientras sus amantes mueren. En un intento desesperado por meter lo que queda de ellas en su cuerpo, él las toma y come sus cuerpos, y lucha por abandonar el nido de sus amantes.

Saliendo por la misma puerta desde donde había entrado, encuentra una especie de ghetto de monstruos al otro lado. Cuando alcanzan a verlo toda calle de figuras distorcionadas rompe a reir. Uno de la colonia se le acerca. Es grotesco en todo sentido, una mezcla de feos bultos y muñones. Sus labios se deslizan a lo largo de su mentón mientras sonríe en señal de bienvenida y ofrece un resbaloso apretón de manos. Rael está un poco desilusionado, cuando el Slipperman revela que toda la colonia ha atravesado uno por uno la misma gloriosa y romántica tragedia con las mismas tres Lamia, quienes se regeneran a si mismas cada vez, y que ahora Rael comparte su apariencia física y sombrío destino.

Entre las caras retorcidas de los hombres Slipperman, Rael reconoce lo que queda de su hermano John. Se abrazan el uno al otro, John explica amargamente que la vida entera del Slipperman está dedicada a satisfacer la interminable hambre de los sentidos, la cual ha sido heredada de las Lamia. Sólo hay una ruta de escape; un temida visita al notable Doktor Dyper quien removerá el origen de los problemas, o para ponerlo menos cortesmente, castrará.

Ellos discuten el engañosamente llamado escape durante largo rato y deciden ir juntos a visitar el Doktor. Sobreviven la prueba y les son entregadas sus armas ofensivas en tubos de plástico amarillos, con cadenas de oro. "La gente usualmente los lleva puestos alrededor de sus cuellos", dijo el Doktor entregándoselos. "La corta operación no necesariamente excluye el uso de la facilidad nuevamente, por períodos cortos, pero por supuesto cuando ustedes lo quieran, deben avisarnos con suficiente tiempo." Mientras los hermanos hablaban de su nueva situación, un gran cuervo negro entra volando a la cueva, se precipita sobre ellos, agarra el tubo de Rael de sus manos y lo lleva volando en su pico. Rael le pide a John que lo acompañe.

Y él responde "No voy a perseguir un cuervo negro. Aquí abajo tú debes leer y obedecer los presagios. Hay desastre a dónde vuela el cuervo." Entonces una vez más John abandona su hermano.

El pájaro lleva a Rael bajando por un túnel, él parece permitirle mantener una distancia cerrada. Pero mientras Rael piensa que casi podría alcanzar al pájaro, el túnel se abre y termina en una hondonada subterránea. Casualmente, el cuervo suelta su preciosa carga en las aguas torrenciales de abajo. Es suficiente para volver un pobre muchacho loco de remate.

Viendo los peligros del empinado acantilado, nuestro valiente héroe se halla impotente y mira con ira. Sigue un pequeño camino que corre a lo largo de la cima, y ve el tubo subir y bajar en el agua a medida que la rápida corriente se lo lleva. Sin embargo, mientras pasa por una esquina Rael ve una luz del cielo sobre él, aparentemente formada en el banco. A través de ella puede ver la grama verde de casa, bueno no exactamente; puede ver Broadway. Su corazón, ahora un poco erizado, es sacudido por una oleaje de alegría y empieza a correr, con los brazos abiertos, hacia la salida. Justo en ese instante de tiempo sus oídos recogen una voz pidiendo ayuda a gritos. Alguien está luchando en los rápidos abajo. Es John. Se detiene por un momento recordando cómo su hermano lo había abandonado. Entonces la ventana empieza a desvanecerse -es hora de actuar.

Se apresura hacia el acantilado y baja las rocas gateando. Le toma mucho tiempo alcanzar el agua, tratando de ir a la par con la corriente al mismo tiempo. A medida que se acerca al borde del agua ve a John perdiendo fuerza. Se zambulle en el agua fría. Al principio es arrojado hacia las rocas, y halado hacia abajo por un canal que se mueve rápido, el cual lo lleva río abajo delante de John. Rael se las arregla para agarrar una roca, subir a la superficie y agarrar aire. Cuando John pasa, Rael se lanza de nuevo y agarra su brazo. Golpea a John para hacerle perder el conocimiento y entonces abrazándose juntos, se deja llevar por los rápidos hasta el agua lenta, donde puede nadar hacia la seguridad.

Pero mientras arrastra el débil cuerpo de su hermano al banco lo acuesta y mira esperanzadamente sus ojos buscando señales de vida. Se tambalea de temor, porque mirándolo con los ojos bien abiertos no está la cara de John -sino la suya. Rael no puede dejar de mirar esos ojos, hipnotizado por su propia imagen. En un movimiento rápido, su estado de conciencia se precipita de una cara a la otra, entonces de regreso una vez más, hasta que su presencia no está ya sólidamente contenida en uno u otro.

En esta estado fluido él observa a ambos cuerpos delineados en amarillo y el paisaje que los rodea fundiendo en una bruma púrpura. Con un torrente repentino de energía que sube por ambas columnas vertebrales, sus cuerpos, de igual forma, finalmente se disuelve en la bruma.

Todo esto tiene lugar sin ninguna puesta de sol, sin ninguna campana sonando y sin ninguna flor cayendo del cielo. Aún así llena todo con su misteriosa presencia intoxicante. Está terminado para tí.

Derechos Reservados Peter Gabriel 1974

Obtenida de Obscure-lyrics.blogspot.com

Mantén tus dedos fuera de mi ojo. Mientras escribo, me gusta mirar las mariposas de vidrio que hay alrededor de todas las paredes. La gente en mi memoria están prendidos con alfileres a eventos que no recuerdo muy bien, pero estoy escribiendo uno para verlo desmenuzarse, descomponerse y alimentar otra clase de vida. El evento en cuestión es material completamente biodegradable y categorizado como 'Rael'. Rael me odia, a mí me gusta Rael, -sí, aún las avestruces tienen sentimientos, pero nuestra relación es algo con lo que ambos estamos aprendiendo a vivir. A Rael le gusta un buen rato, a mi me gusta una buena rima, pero no me verán directamente más -él odia que yo esté en los alrededores. Así que, si esta historia no se entiende, yo podría echar una mano, (¿ustedes entienden?) (eso es que la rima es planeada, tontos).

La flameante aguja salta hacia lo rojo. New York sale arrastrado de su cama. Los invitados cansados son convidados a abandonar el calor del teatro de toda la noche, habiendo dormido sobre películas que otros sólo sueñan. Los extras que no han sido pagados perturban el Dormido Broadway. CAMINE a la izquierda NO CAMINE a la derecha: en Broadway las direcciones no se ven tan brillantes. Autofantasmas mantienen el paso para la carrera de móviles de los taxistas tempraneros.

Suficiente de esto -nuestro héroe sube por las escaleras del metro hacia la luz del día. Detrás de su chaqueta de cuero tiene una pistola spray que ha dejado el mensaje R-A-E-L en letras grandes sobre la pared de bajada. Puede no significar mucho para tí pero para Rael es parte del proceso que lleva a 'hacer un nombre por tí mismo'. Cuando tu no eres ni un Puertorriqueño de raza pura la vida se vuelve difícil, y sale a relucir lo más fuerte de tí.

Con ojeadas casuales hacia los lados a lo largo de la calle, él chequea el movimiento en el vapor buscando obstrucción potencial. Sin ver ninguna, cruza a grandes trancos la acera, pasa la droguería siendo removida la santamaría para revelar la sonrisa de la muchacha de la pasta de dientes, pasa las damas de la noche y pasa el patrullero Frank Leonovich (48, casado, dos hijos) quien está parado en la entrada de la tienda de pelucas. El patrullero Leonovich mira a Rael de la misma forma que otros patrulleros lo miran, y Rael sólo esconde que está escondiendo algo. Mientras tanto desde fuera del vapor un cordero yace. Este cordero no tiene nada que ver con Rael, o con ningún otro cordero -sólo yace en Broadway.

El cielo está cubierto y mientras Rael mira hacia atrás una nube oscura está decendiendo como un globo en Times Square. Se posa en el suelo y toma la forma de una superficie lisa de bordes duros, la cual se solidifica y extiende hacia el Este y Oeste a lo largo de la Calle 47 y llegando hasta el cielo oscuro. Mientras la pared levanta su tensión se vuelve una pantalla que muestra en tres dimensiones lo que había existido al otro lado tan sólo un momento antes. La imagen flamea y entonces se resquebraja como arcilla pintada y la pared se mueve hacia adelante silenciosamente, absorbiendo todo a su paso. Los confiados Neoyorquinos están aparentemente ciegos ante lo que está sucediendo.

Rael empieza a correr hacia Columbus Circle. Cada vez que se atreve a echar un vistazo, la pared se ha movido otra cuadra. En el momento en que piensa que está manteniendo su distancia de la pared, el viento sopla fuerte y frío disminuyendo su velocidad. El viento aumenta, seca la mojada calle y recoge el polvo de la superficie, arrojándolo a la cara de Rael. Más y más polvo es levantado por el viento y comienza a sedimentarse sobre la piel y la ropa de Rael, haciendo una capa sólida que lo lleva gradualmente a una inmovilidad espantosa. Un pato sentado.

El momento del impacto irrumpe en el silencio y en rugido de sonido, el segundo final es prolongado en un mundo de ecos como si el concreto y la arcilla de Broadway mismo estuviera reviviendo sus memorias. La última gran marcha pasa. El hombre de las noticias se halla débil como un lloriqueo mientras audiencia y evento son atados como uno solo. Bing Crosby (canta) "Tú no tienes que sentir dolor para cantar el blues, no tienes que (holla) -no tienes que sentir nada en tu collar de dólares." Martin Luther King grita "¡Todos canten!" y tañe la gran y vieja campana de la libertad. Leary, cansado de su celda de prisión, camina en el cielo, habla en el infierno. J.F.K. da el Okey para dispararnos, sorbiendo Naranja Julius y Limón Brutus. El vaquero con el pecho descubierto (adorna) doblemente al triple campeón. ¿Quién necesita Medicare y la tarifa de 35¢ cuando Fred Astaire y Ginger Rogers están bailando a través del aire? Desde los estereotipos de Broadway Melody la banda regresa a 'Stars and Stripes' trayendo una lágrima al que hace brillar la luna, quien ha estado derramando su espíritu desde el silencio ilegal. El corredor de empeños limpia el ruidoso cajón para guardar dinero y agarra su afortunado billete de un dólar. Entonces el desmayo.

Rael recupera el conocimiento en alguna media luz almizclera. El está tibiamente envuelto en alguna clase de capuyo. El único sonido que puede oir es agua goteando, la cual parece ser el origen de la flameante luz pálida. El piensa que debe estar en alguna clase de cueva -o tumba lunática, o catacumba, o cáscara de huevo esperando caer desde el hueso de las entrañas. Cualquier cosa que sea, se siente sereno, muy limpio y contento como un muñeco bien cuidado con agua caliente en su panza, entonces ¿por qué preocuparse por saber qué significa? Resignándose a lo desconocido es arrastrado hacia el sueño.

Se levanta con un sudor frío y un fuerte apremio por vomitar. No hay señales del capuyo y no puede ver más de la cueva alrededor suyo. Hay mucha más del agua brillante goteando del techo y estalactitas y estalagmitas están formándose y descomponiéndose a una velocidad increible a todo su alrededor. A medida que el miedo y el sobresalto se registran, él se asegura a sí mismo que el autocontrol le proporcionará algo de seguridad, pero su pensamiento es abandonado a medida que las estalactitas y estalagmitas se entrelazan en una posición fija, formando una jaula cuyas barras están moviéndose hacia él. En un momento hay un destello de luz y él ve una red infinita de jaulas todas amarradas por un material parecido a una cuerda. Mientras las barras rocosas presionan el cuerpo de Rael, él ve a su hemano John fuera, mirando hacia adentro. La cara de John está inmóvil a pesar de los gritos de ayuda, pero en su expresión vacía una gota de sangre se forma y corre por su mejilla. Entonces él se va calmadamente dejando a Rael enfrentarse a los dolores que empiezan a cubrir su cuerpo. Sin embargo, justo mientras John se pierde de vista la jaula de disuelve y Rael queda dando vueltas como un trompo.

Cuando toda esta revolución llega a su fin, se sienta en un piso sumamente pulido, mientras su vértigo se desvanece. Es un vacío pasillo moderno y la vendedora de muñecas de sueños está sentada en la mesa de recepción. Sin preguntar comienza con su discurso: "Esta es la Gran Marcha de Empaquetamiento sin vida, aquellos a quienes usted está a punto de ver están todos metidos en servicio, excepto por una pequeña cantidad de nuestro nuevo producto, en la segunda galería. Es toda la provisión requerida para cubrir los arreglos existentes de la empresa. Diferentes tandas son distribuidas a los operadores de área, y hay abundantes oportunidades para el gran inversionista. Ellas se extienden desde el costoso acondicionado a cuidados hasta el más razonable desnutrido. Nosotros encontramos aquí que a las miradas de todos les convienen ellos. Excepto por el bajo mercado de desnutridos, cada uno viene con una garantía de nacimiento exitoso e infancia sin problemas. Hay, sin embargo, sólo una pequeña cantidad de potencial de selección variable -no muy lejos del diferencial de la media. Usted ve, el techo ha predeterminado los límites de acción de cualquier grupo de paquetes, pero los indivíduos pueden salirse del camino si sus diversiones son contrabalanceadas por otros."

Mientras merodea a lo largo de la línea de paquetes, Rael nota una familiaridad en algunas de sus caras. El finalmente se encuentra con algunos miembros de su antigua pandilla y se preocupa por su propia seguridad. Corriendo fuera del piso de la fábrica, alcanza a ver a su hermano John con un número 9 estampado en la parte posterior de su cabeza.

Nadie parece emprender la persecusión, y con las caras familiares frescas en su mente procede a reconstruir su antigua vida, encima de la tierra -Demasiado tiempo era una cosa que no necesitaba, así que solía recortarlo con un poco de velocidad. Estaba en mejores circunstancias muerto que lento en la cabeza. Su mamá y papá habían dado un paseo montados en su espalda, así que se fue muy rápido para unirse a La Cuadrilla. Sólo después de un embrujo en el reformatorio de Pontiac le fue dado respeto en la pandilla. Ahora, caminando de regreso a casa después de una redada, él estaba acariciando un puercoespín durmiente. Esa noche él imaginó la remoción de su peludo corazón y con el acompañamiento de música muy romántica lo veía siendo afeitado por una hojilla de acero inoxidable hasta quedar liso. El palpitante órgano rojo cereza fue devuelto a su lugar legítimo y empezó a latir más fuertemente a medida que guiaba a nuestro héroe, descontado tiempo, a través de su primer encuentro romántico.

El regresa de sus memorias confundidas al pasaje donde estaba previamente atorado. Esta vez dscubre un largo corredor alfombrado. Las paredes están pintadas de rojo ocre y están marcadas por insignias extrañas, algunas que se ven como una diana, otras de pájaros y botes. Más abajo en el corredor, puede ver alguna gente; todos arrodillándose. Con suspiros quebrados y murmullos ellos luchan, en su cámara lenta para moverse hacia una puerta de madera al final. Habiendo visto sólo los cuerpos inanimados en la Gran Marcha de Empaquetamiento sin vida, Rael se apresura para hablar con ellos.

"¿Qué sucede?" el grita a un monje refunfuñón, quien disimula un bostezo y responde "Falta mucho tiempo para el alba." Un reptil con forma de esfinge lo llama por su nombre diciendo "No le preguntes, el monje esta borracho. Cada uno de nosotros está tratando de alcanzar la parte de arriba de las escaleras, una salida nos esperará allá." Sin preguntar cómo puede moverse libremente, nuestro héroe atraviesa audazmente la puerta. Detrás de una mesa llena de comida, está una escalera espiral que sube al techo.

En la parte superior de las escaleras encuentra una habitación. Es casi un hemisferio con muchísimas puertas a lo largo de toda su circunferencia. Hay una gran multitud, amontonados en varios grupos. De la gritería, Rael se entera de que hay 32 puertas, pero sólo una lleva afuera. Sus voces se vuelven más fuertes y más fuertes hasta que Rael grita "¡Cállense!" Hay un silencio momentáneo y entonces se encuentra como el foco ya que ellos dirigen su consejo y órdenes a su recién encontrado recluta. Criado en la basura, alimentado de ceniza el maestro del rompecabezas tiene que moverse más rápido. Rael observa un rincón callado y se apresura hacia él. Se para cerca de una mujer de mediana edad con piel muy pálida quien está calladamente hablando sí. El descubre que ella es ciega y está pidiendo un guía "¿De qué sirve un guía si no tiene a dónde ir?" pregunta Rael. "Tengo un lugar a dónde ir," ella responde "si me llevas a través del ruido, te enseñaré. Soy una criatura de las cavernas y sigo la dirección en que soplan las brisas."

El la guía a través de la habitación y abandonan la multitud, quienes despiden su partida con seguridad de que va a fracazar. Cuando atraviesan la puerta, la mujer lleva a Rael bajando por el tunel. La luz de la habitación pronto se desvanece y a pesar del paso confiado de ella Rael a menudo tropieza en la oscuridad.

Después de una larga caminata llagan a lo que Rael considera una gran cueva redonda, y ella habla por segunda vez pidiéndole que se siente. Se siente como un frío trono de piedra.

"Rael, siéntate aquí. Ellos vendrán pronto por tí. No tengas miedo." Y sin explicar nada más se disipa. El enfrenta su miedo de nuevo.

Un tunel es iluminado a su izquierda, y él comienza a sacudirse. A medida que se vuelve más brillante, oye un zumbido no metálico. La luz se está volviendo dolorosamente brillante, reflejándose como blanco en las paredes hasta que su visión se pierde en una especie de ceguera de la nieve. Siente pánico, tantea a su alrededor buscando una piedra y la lanza al punto más brillante. El sonido de vidrio rompiéndose hace eco por todos lados de la cueva.

A medida que su visión es restituida alcanza a ver dos globos dorados de aproximadamente un pie de diámetro alejandose revoloteando por el tunel. Cuando desaparecen, un resonante crujido se seca () a través del techo, y éste cae a todo su alrededor. Nuestro héroe está atrapado una vez más.

"Esta es" él piensa, fallando al intentar mover alguna de las rocas caídas. No hay mucho espectáculo para un creole (criollo) subterráneo a medida que camina a través de las puertas de Sheol. "Yo hubiera preferido haber sido expelido en mil pedazos en el espacio, o llenado con helio y flotado sobre un mausoleo. Esta no es manera de pagar mis últimas deudas nostálgicas. De cualquier forma estoy fuera de las manos de ningún embalsamador pervertido haciendo su interpretación de cómo debo lucir, rellenando mis mejillas con su algodón."

Exhausto por toda esta conjetura, nuestro héroe consigue la oportunidad de su vida de conocer a su héroe: La Muerte. La Muerte tiene puesto un disfraz ligero, lo hizo ella misma. Lo llama el "Anestesista Sobrenatural." A La Muerte le gusta conocer gente y quiere viajar. La Muerte se acerca a Rael con su frasco de tabaco, echa una boconada, y parece alejarse contenta a la pared.

Rael se toca su cara para confirmar que aún está vivo. Descarta a La Muerte como una ilusión, pero nota una esencia almizclera flotando en el aire. Se mueve al rincón donde la esencia es más fuerte, descubriendo una grieta en la piedra a través de la cual está entrando. El trata de mover las piedras y finalmente abre un hueco suficientemente grande para ser atravesado a gatas. El perfume es aún más fuerte del otro lado y se dispone a encontrar su origen, con una energía recién encontrada.

Finalmente llega hasta una muy ornamentada piscina de agua rosada. Está profusamente decorada con incrustaciones en oro. Las paredes alrededor de la piscina están cubiertas con terciopelo color castaño del cual está creciendo madreselva. De la bruma sobre el agua vienen una serie de rizos. Tres criaturas como serpientes están nadando hacia Rael. Cada criatura reptiliana tiene la diminuta cabeza y pechos de una preciosa mujer. Su horror se vuelve apasionamiento a medida que sus suave ojos verdes muestran su bienvenida. Las Lamia lo invitan a saborear el agua dulce y el entra rápidamente a la piscina. Tan pronto como él traga un poco de líquido, una pálida luminiscencia azul gotea de su piel. Las Lamia lamen el líquido; muy delicadas a medida que comienza, con cada nuevo contacto él siente la necesidad de dar más y más. Ellas soban su carne hasta que sus huesos parecen derretirse, y cuando siente que no puede ir más allá, mordisquean su cuerpo. Tomando la primera gota de su sangre, sus ojos se ennegrecen y sus cuerpos son sacudidos. Aturdido por la pasión desvalida él observa mientras sus amantes mueren. En un intento desesperado por meter lo que queda de ellas en su cuerpo, él las toma y come sus cuerpos, y lucha por abandonar el nido de sus amantes.

Saliendo por la misma puerta desde donde había entrado, encuentra una especie de ghetto de monstruos al otro lado. Cuando alcanzan a verlo toda calle de figuras distorcionadas rompe a reir. Uno de la colonia se le acerca. Es grotesco en todo sentido, una mezcla de feos bultos y muñones. Sus labios se deslizan a lo largo de su mentón mientras sonríe en señal de bienvenida y ofrece un resbaloso apretón de manos. Rael está un poco desilusionado, cuando el Slipperman revela que toda la colonia ha atravesado uno por uno la misma gloriosa y romántica tragedia con las mismas tres Lamia, quienes se regeneran a si mismas cada vez, y que ahora Rael comparte su apariencia física y sombrío destino.

Entre las caras retorcidas de los hombres Slipperman, Rael reconoce lo que queda de su hermano John. Se abrazan el uno al otro, John explica amargamente que la vida entera del Slipperman está dedicada a satisfacer la interminable hambre de los sentidos, la cual ha sido heredada de las Lamia. Sólo hay una ruta de escape; un temida visita al notable Doktor Dyper quien removerá el origen de los problemas, o para ponerlo menos cortesmente, castrará.

Ellos discuten el engañosamente llamado escape durante largo rato y deciden ir juntos a visitar el Doktor. Sobreviven la prueba y les son entregadas sus armas ofensivas en tubos de plástico amarillos, con cadenas de oro. "La gente usualmente los lleva puestos alrededor de sus cuellos", dijo el Doktor entregándoselos. "La corta operación no necesariamente excluye el uso de la facilidad nuevamente, por períodos cortos, pero por supuesto cuando ustedes lo quieran, deben avisarnos con suficiente tiempo." Mientras los hermanos hablaban de su nueva situación, un gran cuervo negro entra volando a la cueva, se precipita sobre ellos, agarra el tubo de Rael de sus manos y lo lleva volando en su pico. Rael le pide a John que lo acompañe.

Y él responde "No voy a perseguir un cuervo negro. Aquí abajo tú debes leer y obedecer los presagios. Hay desastre a dónde vuela el cuervo." Entonces una vez más John abandona su hermano.

El pájaro lleva a Rael bajando por un túnel, él parece permitirle mantener una distancia cerrada. Pero mientras Rael piensa que casi podría alcanzar al pájaro, el túnel se abre y termina en una hondonada subterránea. Casualmente, el cuervo suelta su preciosa carga en las aguas torrenciales de abajo. Es suficiente para volver un pobre muchacho loco de remate.

Viendo los peligros del empinado acantilado, nuestro valiente héroe se halla impotente y mira con ira. Sigue un pequeño camino que corre a lo largo de la cima, y ve el tubo subir y bajar en el agua a medida que la rápida corriente se lo lleva. Sin embargo, mientras pasa por una esquina Rael ve una luz del cielo sobre él, aparentemente formada en el banco. A través de ella puede ver la grama verde de casa, bueno no exactamente; puede ver Broadway. Su corazón, ahora un poco erizado, es sacudido por una oleaje de alegría y empieza a correr, con los brazos abiertos, hacia la salida. Justo en ese instante de tiempo sus oídos recogen una voz pidiendo ayuda a gritos. Alguien está luchando en los rápidos abajo. Es John. Se detiene por un momento recordando cómo su hermano lo había abandonado. Entonces la ventana empieza a desvanecerse -es hora de actuar.

Se apresura hacia el acantilado y baja las rocas gateando. Le toma mucho tiempo alcanzar el agua, tratando de ir a la par con la corriente al mismo tiempo. A medida que se acerca al borde del agua ve a John perdiendo fuerza. Se zambulle en el agua fría. Al principio es arrojado hacia las rocas, y halado hacia abajo por un canal que se mueve rápido, el cual lo lleva río abajo delante de John. Rael se las arregla para agarrar una roca, subir a la superficie y agarrar aire. Cuando John pasa, Rael se lanza de nuevo y agarra su brazo. Golpea a John para hacerle perder el conocimiento y entonces abrazándose juntos, se deja llevar por los rápidos hasta el agua lenta, donde puede nadar hacia la seguridad.

Pero mientras arrastra el débil cuerpo de su hermano al banco lo acuesta y mira esperanzadamente sus ojos buscando señales de vida. Se tambalea de temor, porque mirándolo con los ojos bien abiertos no está la cara de John -sino la suya. Rael no puede dejar de mirar esos ojos, hipnotizado por su propia imagen. En un movimiento rápido, su estado de conciencia se precipita de una cara a la otra, entonces de regreso una vez más, hasta que su presencia no está ya sólidamente contenida en uno u otro.

En esta estado fluido él observa a ambos cuerpos delineados en amarillo y el paisaje que los rodea fundiendo en una bruma púrpura. Con un torrente repentino de energía que sube por ambas columnas vertebrales, sus cuerpos, de igual forma, finalmente se disuelve en la bruma.

Todo esto tiene lugar sin ninguna puesta de sol, sin ninguna campana sonando y sin ninguna flor cayendo del cielo. Aún así llena todo con su misteriosa presencia intoxicante. Está terminado para tí.

Derechos Reservados Peter Gabriel 1974

Obtenida de Obscure-lyrics.blogspot.com

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3 comentarios

  1. Vikingo dice:

    Felicidades, una bestialidad de canción para comenzar esta sección. Animo a toda la gente a entrar en la música de los Genesis, sobre todo en la época de Peter Gabriel. Desde "From Genesis to Revelation" hasta "The lamb lies down on Broadway", una gozada para los oídos.
    Si tu primer tema es este, seguro que la sección tendrá una gran acogida entre la gente de buen paladar musical.
    Espero el siguiente.

  2. pepe dice:

    ¿1974, 23 años antes de que nacieras? ¿Me quieres decir que tienes 12 años? No me jodas, no me lo trago.

  3. rael dice:

    Tienes toda la razón, era 13 años antes de que naciera!

    Gracias por la observación 😀

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